JAZZ DE ESPAÑA

Un poco de historia

Fuente: Iglesias, Iván. «A contratiempo: una breve historia del jazz en España», en Julián Ruesga Bono, Jazz en español: derivas hispanoamericanas. Valencia: Generalitat Valenciana, 2015, pp. 177-212.
https://www.sibetrans.com/public/docs/libro-jazz-en-espanol.pdf

Inicios

El jazz apareció en España muy pronto, prácticamente al mismo tiempo que en el Reino Unido, Francia o Alemania, considerados sus centros originarios en Europa. Las primeras actuaciones musicales que los contemporáneos calificaron como «jazz» tuvieron lugar en Madrid y Barcelona entre finales de 1919 y principios de 1920. (…)

A comienzos de los años veinte, la música de origen norteamericano se paseaba por los ambientes más selectos de Barcelona y Madrid, sus centros principales, pero cada vez fue menos difícil encontrarla también en ciudades que entonces ya contaban con una población considerable como Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga y Bilbao y, en época estival, en las localidades de veraneo del Cantábrico y del Mediterráneo.

En la España republicana, que controló las ciudades con mayor actividad jazzística (Madrid, Barcelona y Valencia) prácticamente hasta el final de la guerra, fue común la proyección de películas musicales desde agosto de 1936, terminadas además con fines de fiesta de variedades en los que participaban regularmente orquestas de jazz. 

El jazz durante el franquismo (1939-1968)

Oficialmente, el jazz fue identificado con la música negra norteamericana y definido como la antítesis de la música española. Los principales musicógrafos y críticos advirtieron en la prensa de los peligros de aquellas «exóticas danzas de negros, producto de las selvas americanas», «salvajes» y «paganas», «recogidas y exportadas por masones y anticatólicos», que entrañaban «una malicia satánica» y que debían «eliminarse sin compasión». 

Desde 1943, cuando el curso de la Segunda Guerra Mundial amenazó la integridad del régimen de Franco y su posición internacional, las referencias positivas a la música norteamericana en los medios sirvieron, en cambio, como ejemplo de la tolerancia, la renovación y la postura aliadófila de la dictadura.

La interacción entre esa liberalización económica y la consolidación de varios procesos logísticos, mediáticos y empresariales iniciados en 1953 fue crucial para el desarrollo del jazz en España.

El jazz en democracia (1975-2011)

 La inversión total en cultura aumentó en dos tercios entre 1982 y 1986, y continuó incrementándose en los años siguientes. Aunque el jazz no estuvo entre los principales beneficiarios de esta promoción, sí se vio afectado por ella, directa e indirectamente. En este primer quindenio democrático, sobrevivió primero y maduró después, gracias al incremento y consolidación de varios espacios, medios e instituciones fundamentales.

En primer lugar, a los festivales internacionales de Barcelona y San Sebastián se les sumaron otros nuevos como Getxo, Vitoria-Gasteiz, Madrid, Terrassa o Valencia, cuya entidad y regularidad los situó entre los principales eventos jazzísticos de Europa.

Desde 1983, el Ministerio de Cultura organizó anualmente una campaña itinerante de jazz, sustituida desde 1987 por subvenciones eventuales para conciertos y otras actividades. Fueron muchos los festivales que comenzaron entonces su andadura, varios de ellos sin continuidad, llevando el jazz a ciudades en las que hasta entonces había sido marginal o prácticamente desconocido: Almería, Badajoz, Burgos, Cádiz, Cartagena, Castellón, Granada, Huesca, Ibiza, Lugo, Málaga, Murcia, Palma de Mallorca, Pontevedra, Santiago de Compostela, Santander, Sevilla, Tenerife, Valladolid y Zaragoza.

En segundo lugar, tan importante o más que la subsistencia y el aumento de festivales fue la proliferación de clubes de jazz en vivo.

En tercer lugar, la radio y la televisión se convirtieron por vez primera en agentes reales de difusión del jazz en España, una vez que la frecuencia modulada se convirtió prácticamente en una obligación para las emisoras con programas musicales, se aumentó la potencia de radiodifusión y el televisor se generalizó en los hogares.

Además, el inagotable y reiteradamente premiado Cifu fue también el guionista y presentador —con la colaboración eventual del periodista Ebbe Traberg, danés residente en Madrid— del espacio semanal de Televisión Española Jazz entre amigos, realizado por Javier Díaz Moro, que durante siete años, entre 1984 y 1991, sirvió como escaparate para el jazz español e internacional.

Por último, la formación de músicos de jazz, que durante la dictadura se había reducido al autodidactismo, los vínculos entre maestros y discípulos y la cultura de club, experimentaron notables cambios con la llegada de la democracia. Como alternativa a los conservatorios, por entonces impermeables a la música popular urbana, se fundaron nuevas escuelas de música siguiendo modelos norteamericanos, centradas particularmente en el jazz. En 1978 se creó en Barcelona el Aula de Música Moderna i Jazz, dependiente del Centre d’Estudis Musicals en un principio y autónoma desde 1980, asociada académicamente al prestigioso Berklee College of Music de Boston. Al año siguiente, Lluís Cabrera fundó el Taller de Músics.

Uno de los entornos jazzísticos que más ha cambiado en los últimos años es el de la enseñanza reglada. El éxito y la solidez de la mayoría de las escuelas de música moderna, no exentas de sucesivas crisis y reestructuraciones en muchos casos, sirvieron para que las instituciones oficiales se replantearan a lo largo de los años noventa la integración de la enseñanza de la música popular en los conservatorios públicos y en las escuelas municipales de música. En julio de 1992, una orden del Ministerio de Educación y Ciencia advertía por vez primera que «los contenidos de la enseñanza de un instrumento deberán tener en cuenta el amplio horizonte musical y la simultaneidad de géneros, formas y estilos con los que conviven los jóvenes de hoy», entre los que se encontraban el jazz, el pop y el rock. Tres años después, un Real Decreto establecía el jazz entre las posibles especialidades del currículo del Grado Superior de las Enseñanzas de Música.


Actualidad

Hoy día el Jazz en España disfruta de una nueva generación de grandes talentos como los pianistas Marco Mezquida, Alberto Palau, Lucia Rey; los saxofonistas Ernesto Aurignac, Enrique Oliver, Vicent Macián, Víctor Jiménez, Borja Baixauli, Irene Reig, Eva Fernández; los contrabajistas Dee Jay Foster, Mattew Baker, Rubén Carles, Tom Warburton; los trompetistas Félix Rossy, Voro García, Pepe Zaragoza, Andrea Motis, Julián Sánchez; los Bateristas Borja Barrueta, Ramón Prats, Iago Fernández, Roger Gutiérrez, Santi Colomer, Guillém Arnedo, Dani Domínguez; los trombonistas Vicent Pérez, Paco Soler, Tony Belenguer; los guitarrista Jaume Llombart, Iván Cebrián;los flautistas como María Toro, Fernando Brox o Jorge Pardo, las cantantes Celeste Alías, Lupe Azcano, Patricia Kraus, Noa Lur…Y muchísimos nombres más que no figuran entre estos y que marcan el día a día de un Jazz que no para de crear y crecer en nuestro país.

Las escuelas existentes se consolidan y nacen nuevas escuelas en nuevos territorios. Nuevas generaciones de músicos siguen aportando a la escena española.

Como consecuencia de todo este desarrollo y de la idoneidad de su articulación, nace en marzo de 2019 la PJE, Plataforma Jazz España, como organización peninsular que coordina a festivales y programadores de jazz para seguir contribuyendo a su consolidación, crecimiento y enriquecimiento, así como a su representación en el exterior.